Aquelarre Translate cumple dos meses. Muchas son las personas que desde su lanzamiento han contactado con el proyecto mostrando su interés, compartiendo sus reflexiones y queriendo saber más.

Poco después de salir el proyecto, la Fundación Iberoamérica de Industrias Culturales (FIBICC) nos dedicó un reportaje en su web a raíz de una entrevista realizada días antes. Creo que esta entrevista puede servir para arrojar un poco más de luz sobre el concepto de traducción tradicional que se sigue teniendo, en contraposición con nuevos acercamientos y perspectivas como los que propone Aquelarre, la traducción feminista.

Aquí va pues la primera parte de la entrevista sin editar (va en dos partes porque me enrollo mucho en las respuestas y es demasiado larga para leerla de una sentada). Las preguntas corren a cargo de Beatriz CBG (@CbgArt), responsable de comunicación y prensa de FIBICC. El contenido es el original, sin editar.


¿Qué es el proyecto Aquelarre Translate?

R: Aquelarre Translate es un proyecto bastante personal que aglomera un conjunto de servicios lingüísticos online con perspectiva de género. Como actividad primordial, Aquelarre brinda un servicio de traducción con sensibilidad feminista, esto es, traducciones que ofrecen la garantía de cuidar del lenguaje y el tono en todo momento asegurando su trato igualitario y garantizando una aplicación consciente de la perspectiva de género a la hora de hacer el trasvase del mensaje a otros idiomas.

¿Quiénes forman del proyecto?

R: Cuando decidí comenzar el proyecto me puse en contacto a través de redes de profesionales feministas, con varias traductoras que se decidieron a apoyar el proyecto y que conforman una cantera de profesionales independientes que trabajarán dependiendo de cada encargo como traductoras y/o correctoras (los idiomas solicitados, la longitud del mismo, tipología textual, etc.). Creo firmemente en el trabajo colaborativo en red y esa es y será la forma de funcionamiento de este proyecto, el cual permanecerá siempre abierto a nuevas traductoras y traductores feministas que quieran unirse y participar. Cada traductora tendrá un contacto directo con la persona que solicita la traducción para poder mantener una vía directa de comunicación que incrementará la calidad del resultado.

Por otro lado en la línea de batalla estaré yo, recibiendo cada encargo, gestionándolo, corrigiéndolo y asegurándome de que se cumpla el principio de igualdad que es motor de la iniciativa. ¡Y por supuesto traduciendo!

¿Cómo surge el proyecto, la idea de que sean traducciones con perspectiva de género?

R: Desde que me puse las llamadas gafas de género, cuando el feminismo entró en mi vida, es difícil mirar hacia una realidad y no ver cómo el sexismo la atraviesa de una forma u otra. Vemos cómo los medios de comunicación, la política, las relaciones sociales y familiares, el entorno laboral, etc., reproducen estereotipos sexistas que en su gran mayoría están asimilados como “normales” como “naturales”. 

El lenguaje no está exento de esto, si no tomamos consciencia de nuestro lenguaje y del poder que tiene éste como motor de cambio, no estamos más que reproduciendo una “norma”

Pues bien, el principal instrumento de trabajo en la traducción es el lenguaje. Desde que empiezas la carrera, aprendes que cada traducción es única, es un proceso creativo en el cual el traductor o la traductora juega un papel muy importante, no es un mero traspaso mecánico de palabras, sino que en el texto se vuelca gran parte de la perspectiva de cada persona irremediablemente. Por ello, desde hace tiempo, venía barruntando la idea de que me parecía arriesgado poner en manos de alguien un texto para que traduzca a un idioma que no somos capaces de comprobar, sin antes pasar un “chequeo” de género. Las traductoras y traductores somos personas, con nuestra educación, nuestra ideología, nuestro bagaje cultural, y todo ello influye a la hora de traducir. ¿Cómo va traducir igual sobre género una persona que no se ha trabajado a sí misma este aspecto, que otra que tiene un trabajo detrás de toma de conciencia y deconstrucción de patrones y actitudes sexistas? Del mismo modo que te asegurarías de que la persona que trabaja en tu proyecto no tuviera actitudes machistas y supiera interpretar tu mensaje, es necesario asegurarse de que la traductora o traductor cumpla con estas características. Algo que por lo general no sucede, se suele prestar poca importancia a la traducción, lo cual termina resultando en problemas en el texto meta.

Podemos encontrar traductoras y traductores especializados en medicina, en textos jurídicos, en casi cualquier campo. Sin embargo, buscando, me pareció difícil encontrar un proyecto que pusiera la garantía del lenguaje no sexista y la sensibilidad de género como base. Finalmente me decidí a crear dicho proyecto que echaba en falta en la oferta traductora y, con la ayuda de personas que han creído en ello, creé esta plataforma.

Sobre la Perspectiva de género ¿Puedes poner algunos ejemplos de traducciones sin esa perspectiva y traducciones con esa perspectiva? Pasados y actuales.

R: Encontramos multitud de ejemplos, por un lado de textos en sí de contenido y mensaje feminista que en su traducción a otros idiomas fueron manipulados y perdieron gran parte de su mensaje y contenido. Ejemplo claro y conocido es la traducción al inglés de El segundo Sexo (Le deuxième sexe, 1949), uno de los títulos clave de la teoría feminista, realizada por el zoólogo Howard Parshley en 1952.

SimonedeBeauvoir-The-Second-SexEn esta traducción que ha sido estudiada y analizada posteriormente, se observa cómo el traductor optó por sesgar brutalmente el contenido de la obra. No sólo manipula el mensaje sino que elimina directamente numerosos segmentos en los que, por ejemplo, la autora expone logros y mujeres influyentes de la historia, referencias lésbicas, explicaciones históricas, o sin ir más lejos, la lucha de las mujeres en Reino Unido, o el contenido de la convención de Seneca Fall, momento histórico de la lucha de los derechos de las mujeres. En total elimina el nombre de 78 mujeres. Estos son sólo ejemplos del trabajo de Parshley y por muy descabellado y lejano que parezca, es muy común y actual, esta traducción ha sido la única comercializada en lengua inglesa hasta nada más y nada menos que 2011.  Podemos hacernos una idea de las consecuencias que tuvo en la recepción de la obra de Simone de Beauvoir y los conflictos que produjo entre las feministas de ambos lados del atlántico.

Por otro lado, los y las traductoras se encuentran constantemente con dilemas a la hora de traducir entre idiomas cuya gramaticalización del género es diferente. Lenguas como el español o el portugués utilizan formas de género parecidas, sin embargo hay situaciones en las que la traducción exige una información adicional en la lengua meta. Por ejemplo, “My friend is here” no se puede traducir al español sin añadirle información de género porque nuestra gramática no lo permite: “Mi amiga/amigo está aquí”. Lo mismo sucede en el sentido inverso, cuando traducimos al inglés “Hoy es su cumpleaños”, necesitamos un pronombre con marca de género “Todays is her/his Birthday”. Del mismo modo habrá momentos en los que un idioma da información que al pasarla al otro se elimina, por ejemplo en la expresión “Ellas están de camino”, en inglés el pronombre “they” no tiene marca de género.  Cualquiera de las opciones que se elija estará significando un cambio en la información que se da en el texto origen. En muchos de los casos, el contexto otorga al traductor o traductora de la información necesaria para elegir la marca de género que se corresponde con el sexo del sujeto. Sin embargo, hay casos en los que los textos son ambiguos, o bien por falta de información o bien intencionadamente. En estos casos impera en la traducción el principio del masculino como norma (Male-As-Norm Principle). Este principio se cumple de manera abrumadora. Olga Castro, teórica y docente en traducción feminista, llevó a cabo un experimento con alumnado de traducción inglés/gallego en el que corroboró que esa predilección por el masculino no se cumple sólo en ejemplos como “children”> “niños” (90% de los casos), llega hasta puntos tan absurdos como traducir “the gynecologist couldn’t see his patients” por “o xinecólogo non puido ver os seus pacientes”, donde vemos cómo más del 75% de las personas encuestadas, introdujo una marca de género masculina a través del pronombre “seus” que en gallego concuerda con el objeto o sujeto poseído. ¡Resulta que los pacientes del ginecólogo son hombres!

Esto son sólo pinceladas para ejemplificar cómo, si no prestamos atención en la relación sexo/género gramatical en la traducción, los mensajes pueden verse fuertemente distorsionados, en favor, como normalidad, del sexo masculino.


 

Ya dije que me enrollaba.  Podéis ver la segunda haciendo clic aquí.

 

Victoria Cuadrado Guardado

Licenciada en Humanidades y Traducción e Interpretación. Feminista por convicción y necesidad. Apasionada de la cultura, los idiomas, viajar, comer y reír.  Durante los últimos 5 años he vivido en 4 países y he conocido diferentes realidades que me han proporcionado una perspectiva sobre la traducción y la cultura que ahora trato de plasmar en Aquelarre.

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