¿Cómo podemos los hombres cis colaborar con la lucha feminista? Tras años de devorar información de blogs digitales, libros, comentarios en páginas de Facebook y películas muchas cosas se me han pasado por la cabeza, desde la clásica de “eh, eso no es igualdad”, “los hombres deberíamos tener voz”, “¡eso es un espacio segregado!”, hasta la actual, bastante diferente.

Nos enseñan —y no solo eso, nos enseñamos entre nosotroslo que significa ser un hombre «de verdad». A través de anuncios de televisión, series, películas y revistas, los hombres aprendemos el modelo ideal de cuerpo que hemos de conseguir, la ropa que hemos de vestir, el trabajo que hemos de alcanzar y los hábitos diarios que debemos practicar, y así hasta el infinito.

¿Y qué significa esto? Que el patriarcado es un sistema social en el cual los hombres gozamos de privilegio. Como los hombres somos los privilegiados, la masculinidad también lo es. La masculinidad es el conjunto de características y roles general y típicamente asociados a los hombres. Volviendo la vista atrás a mi infancia, me di cuenta de que el concepto tradicional de hombre «de verdad» no es más que un producto de este sistema patriarcal.

Hoy día considero que los hombres, dentro del polisistema que es la lucha (trans)feminista, deberíamos jugar un papel periférico; es decir, deberíamos movernos en el borde de este polisistema. Esta lucha no eNo-Boys-Allowed-Men-Feministss de los hombres cis ni directamente para los hombres cis, es para mujeres cis, trans, personas no binarias, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, árabes, negras, blancas (y otras corporalidades no hegemónicas); en definitiva, para todos los cuerpos leídos socialmente como mujer, desde una perspectiva interseccional (lucha de clases, racismo, etc.) Los hombres cis, según lo que considero, debemos estar fuera de la lucha estratégica y concentrarnos en otros puntos. Para mí, y repito, es una consideración personal, deberíamos centrarnos en dos: el bloqueo de agresiones externas y el proselitismo, también hacia fuera del polisistema. Es decir, no estoy diciendo aquí que a los tipos el patriarcado no nos joda, ni mucho menos, y estaría muy bien que formáramos grupos de tíos para enfrentarnos al patriarcado en los puntos en los que nos jode, pero, eso sí SIEMPRE desde el feminismo.

let-me-mansplain-to-you-how-feminism-works-7883dComo hombres cis, también solemos tener tendencia, por cuestión de estructura, a caer en el manido mansplaining, o machicharla, término que acuñé en alguno de mis textos. Es por esto que un espacio tan periférico como el de trasladar textos de otros idiomas al que así consideres, además de efectuar una labor pedagógica especialmente hacia otros hombres, representa un gran favor para el enriquecimiento de la lengua, especialmente cuando términos de temática feminista o racial y de lucha social en general provienen del inglés.

Ser un aliado feminista es una filosofía que se basa en la práctica, es algo que nos exige escuchar y empatizar con las demás; es algo que requiere de nosotros honestidad en nuestras disyuntivas, confusiones y problemas; es algo que nos exige que nos eduquemos sobre feminismo, sobre alianzas feministas, sobre patriarcado y sobre masculinidad. Y también es algo que nos exige poner en práctica estas ideas día a día para reconocer y acabar con la marginalización sistemática de las que no son como nosotros.

Tener una mentalidad abierta es de gran ayuda en este empeño, y eso mismo nos ayuda a mejorar como individuos empáticos, amistades y compañeros.

Pablo López

Licenciado en Traducción e Interpretación y guitarrista profesional. Aliado feminista y ciberactivista. Administrador solitario de Demonio Blanco. Madrileño de adopción y arandino de nacimiento, (recién) llegado al feminismo por solidaridad y dándole mil vueltas a la gestión y digestión de masculinidades cis.

 

Pin It on Pinterest